
Es la caminata clásica de Villa Traful y la que más gente hace. Un mismo sendero, en su mayor parte dentro del bosque, lleva a dos saltos de agua: la cascada Coa Có y la cascada Blanco. Son unas dos horas ida y vuelta a paso tranquilo, con desnivel moderado y sombra casi todo el recorrido.
Duraciones y distancias son estimaciones de recorrido a paso tranquilo. Los costos de las actividades con operador se consultan: no tenemos convenio con ninguno.
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El caudal después de las lluvias de primavera. En pleno verano seco las cascadas bajan bastante.

Unas dos horas ida y vuelta a paso tranquilo, contando el rato que vas a quedarte parado frente a cada salto. Es un sendero de bosque señalizado, de dificultad fácil y desnivel moderado, que arranca a pocos kilómetros del centro de Villa Traful y llega a los dos saltos sin tramos técnicos ni pasos expuestos. No se paga entrada.
Es la caminata que más gente hace del destino y la razón es práctica. Dos horas, dificultad fácil y dos saltos sobre el mismo recorrido. Si el trekking de jornada completa te queda grande y querés meterte igual en el bosque andino, este es el recorrido que sí vas a poder hacer, incluso llegando al pueblo a media mañana después del ripio.
Si venís manejando desde Bariloche, calculá el tramo de ripio antes de decidir a qué hora salís a caminar. Conviene mirar cómo está la RP 65 el mismo día, porque llegar tarde al pueblo suele significar dejar el sendero para el día siguiente.

Coa Có y Blanco están sobre el mismo recorrido y se hacen juntas, que es la razón por la que casi nadie hace una sola. Ñivinco es la tercera del área, va por otro lado, está bastante menos transitada y es donde es probable que termines solo. Las tres están dentro del Parque Nacional Nahuel Huapi.
| Cascada | Dónde queda | Cuánta gente vas a encontrar | Qué le suma al plan |
|---|---|---|---|
| Coa Có | Sobre el sendero principal, junto con Blanco | La más transitada de las tres del área | Es el salto que la mayoría viene a ver |
| Blanco | Sobre el mismo recorrido que Coa Có | La misma gente que va a Coa Có, más repartida | Se hace en la misma salida, sin sumar otra caminata |
| Ñivinco | Recorrido aparte del sendero principal | Bastante menos transitada que las otras dos | Es la opción si te sobra tiempo y buscás estar solo |
Antes de encarar Ñivinco conviene consultar el estado del acceso en el pueblo, porque no es el recorrido que hace la mayoría.
Entre los dos saltos del recorrido principal la diferencia está en la caída y en el entorno. Uno llega más encajonado entre paredes de roca y el otro se abre más, con la pared vertical a la vista. Es una diferencia que se nota parado ahí y que no se traduce bien en una foto, así que no vale la pena elegir uno de antemano.
Buena parte de las consultas llegan escritas como cataratas, y conviene aclarar la escala antes de que alguien maneje los 100 km desde Bariloche con la expectativa equivocada. Son saltos de agua de montaña adentro del bosque, sin el volumen que la palabra cataratas te hace imaginar. Lo que hace que la caminata valga la pena es el conjunto, el bosque cerrado, el ruido del agua metido entre los coihues y el salto apareciendo recién sobre el final. Con esa expectativa, el sendero cumple.

Bosque cerrado casi todo el tiempo, piso de tierra y raíces, y desnivel moderado que sube y baja sin tramos largos de escalera ni de roca. Vas metido entre coihues y helechos, con el ruido del agua acompañándote bastante antes de ver nada. Está señalizado y es difícil perderse.
Como en todo sendero de Parque Nacional, avisá por dónde vas antes de salir y no arranques con poca luz. No es un recorrido comprometido, pero estás adentro del bosque y ahí conviene asumir que no vas a tener señal en el celular.

Después del deshielo y de las lluvias de primavera, sobre todo entre octubre y diciembre. En un febrero seco pueden quedar bastante reducidas, y ahí el atractivo pasa a ser el bosque más que el salto. Si venís específicamente por las cascadas, la primavera es la mejor apuesta.
Ahí está la contradicción del destino. Enero es cuando viene casi todo el mundo y es también cuando las cascadas suelen estar en su punto más flaco. Noviembre da vuelta las dos cosas, con más agua bajando y bastante menos gente en el sendero. Si tenés margen para elegir la fecha, mirá qué esperar de cada mes antes de cerrar el viaje.
La temporada recomendada para el sendero va de primavera a otoño. En invierno el recorrido puede quedar con nieve o hielo y los días se acortan mucho, así que si venís entre junio y agosto preguntá en el pueblo cómo está antes de salir, en vez de asumir que se hace igual.

Temprano, en la primera mitad de la mañana. Es cuando hay menos gente en los dos saltos, cuando la luz adentro del bosque es más pareja para fotos y cuando te queda toda la tarde libre para bajar al agua. Arrancar a las once significa llegar a las cascadas justo cuando llega el resto.
Hay una razón extra para salir temprano y no tiene que ver con el sendero. La otra actividad que depende del horario en Villa Traful es la salida al bosque sumergido, que necesita el agua quieta de la mañana. Las dos compiten por la misma franja, así que conviene repartirlas en días distintos y no pelearlas el mismo día.
Para fotos, el peor momento es el mediodía con sol pleno. Adentro del bosque hay poca luz y el agua blanca del salto queda quemada contra el fondo oscuro. A media mañana, o directamente con día nublado, el resultado es bastante mejor. Un día gris no arruina esta caminata.

Agua, calzado con agarre y algo de abrigo aunque salgas con calor. No hace falta equipo de montaña ni mochila grande, son dos horas de bosque. Lo que sí importa es que en el sendero no hay ningún servicio, así que lo que no llevás, no lo conseguís.
Lo de la basura no es una formalidad. El sendero está adentro del Parque Nacional Nahuel Huapi, no hay cestos en el recorrido y el estado en que lo encontrás depende bastante de quién pasó antes. Los envoltorios y las colillas vuelven en la mochila.
Sí, a partir de los seis o siete años sin problema. Son dos horas de caminata con sombra, desnivel moderado y sin pasos expuestos, que es más o menos el escenario ideal para una primera experiencia de sendero. Con chicos más chicos también se hace, pero contá con tardar bastante más y con la posibilidad de volver antes del segundo salto.
Si el grupo tiene edades muy mezcladas, este sendero es la mejor apuesta del destino. El resto de las caminatas largas de la zona pide otra cosa, y ahí es mejor mirar todas las actividades del pueblo y armar el día combinando algo corto a la mañana con lago a la tarde.

Sólo si te sobra un día. Ñivinco tiene su propio recorrido, aparte del de Coa Có y Blanco, así que conviene pensarla como otra salida y no como un rato más de caminata. A cambio es la menos transitada de las tres, y es donde tenés chances reales de no cruzarte con nadie en pleno enero.
Si lo que buscás es meterte de verdad en el monte y tenés estado físico, antes que sumar una tercera cascada conviene el trekking de jornada completa a las Lagunas Las Mellizas, que es otra categoría de caminata y tiene pinturas rupestres sobre el recorrido.
Y si el plan es lo contrario, quedarte con lo esencial en poco tiempo, la combinación que mejor funciona en un día es esta caminata a la mañana, un rato de orilla en La Puntilla a la tarde y una parada en el balcón sobre el lago al salir del pueblo. Sendero, playa y vista amplia, sin correr en ningún momento.
Unas dos horas ida y vuelta a paso tranquilo, contando la parada en los dos saltos. Es un sendero de bosque con desnivel moderado, sin tramos técnicos. El inicio está a pocos kilómetros del centro del pueblo.
Fácil. Es una caminata de bosque con desnivel moderado, señalizada y sin pasos expuestos. La hace cualquier persona con estado físico normal, y con chicos a partir de los seis o siete años. Después de lluvia el piso se pone resbaladizo, así que conviene calzado con agarre.
Las dos que se hacen habitualmente son Coa Có y Blanco, sobre un mismo sendero. Hay una tercera, la cascada Ñivinco, menos transitada, que se puede sumar si tenés más tiempo. Todas están dentro del Parque Nacional Nahuel Huapi.
Después del deshielo y de las lluvias de primavera, entre octubre y diciembre. En un verano seco de febrero pueden quedar bastante reducidas. Si vas específicamente por las cascadas, la primavera es la mejor apuesta.
Sí, a partir de los seis o siete años sin problema. Son dos horas de caminata con sombra y desnivel moderado. Con chicos más chicos se puede hacer, pero contá con que vas a tardar bastante más y quizá tengas que volver antes del segundo salto.



Actualizado el 15 de agosto de 2026 · Fuentes: relevamiento propio, Parques Nacionales y operadores locales